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Bajo este término se designa una toxemia general del organismo producida por una falta de eliminación de aminoácidos.
Según algunos autores, sería una de las principales causas de artrosis y aparece en los individuos cuya alimentación está mal equilibrada y las funciones de eliminación perturbadas.
Durante la juventud, el organismo exige una considerable cantidad de prótidos para hacer frente a las necesidades del crecimiento.
Durante la madurez las necesidades de prótidos son mucho menos importantes.
¿Qué ocurre si se consume un exceso de proteínas?
Durante la digestión, los jugos digestivos trocean la albúmina de los prótidos para transformarla en aminoácidos; éstos son utilizados para formar los elementos necesarios para la reconstrucción celular. El hígado modifica los aminoácidos en urea, que a su vez será transformada por los ríñones para ser eliminada.
Si el hígado es sobrecargado, agotado, por un consumo excesivo de prótidos, los aminoácidos no pueden ser transformados en urea y son directamente transportados hacia los ríñones.
Entonces, los ríñones humanos no pueden transformar los aminoácidos en urea, tal como hacen los ríñones de los carnívoros, como los perros. Por otra parte, este es el argumento del que se sirven los vegetarianos para afirmar que la carne es nefasta para el hombre.
Esta acidez vuelve, pues, a los humores y a la circulación linfática, tal como lo hace el aceite en un motor.
La acidosis, responsable de la desminerallzación
En una primera fase, el organismo, todavía sano, libera sus bases, sus minerales, para devolver el equilibrio al pH del organismo. Se produce, pues, una desmoralización. Según la pérdida de diversas sales minerales, principalmente el calcio, el fósforo, el azufre y el yodo, esta acidosis producirá enfermedades carenciales, entre las que el reumatismo constituye uno de los ejemplos más ilustrativos, ya que es debido a la fuga de estos componentes indispensables para el hueso.
Tratamientos
Cuando un enfermo tiene acidosis, hay que combatirla neutralizándola con elementos alcalinos, antiácidos o con una cura de remineralización (sales minerales, vitaminas). Preventivamente, hay que favorecer, mediante una higiene de vida equilibrada y sana, la eliminación de toxinas por las vías naturales: piel, ríñones, pulmones e intestinos.