LIMÓN

Como la zanahoria y la col, el limón posee virtudes muy apreciadas en medicina natural. Es muy eficaz contra la erofagia, el artritismo, la gota, la hipertensión y las litiasis urinarias y biliares.
Unas veces se emplea el fruto y otras su esencia, o también el ácido cítrico (obtenido a partir de la pulpa).
Principales constituyentes
El fruto contiene un 30% de zumo (compuesto de ácido nítrico, ácido málico y citra-tos de calcio y de potasio); azúcares, entre ellos glucosa y fructosa, que son directamente asimilables, y sacarosa; sales minerales y oligoelementos, tales como calcio, hierro, sílice, fósforo, manganeso y cobre. Hay también en él vitaminas esenciales: A, B, B2, B3, C y PP.
En cuanto a la esencia, contiene un 95% de terpenos, cuerpos que le procuran sus propiedades antisépticas, linanol. citral, aldehidos y un alcanfor.
Indicaciones y modo de empleo
El limón, fruto preciado por sus numerosos componentes y sus grandes virtudes, puede ser preparado y consumido en diferentes formas.
Uso interno. Aparte las afecciones antes citadas y para las cuales se seguirán las indicaciones del médico, cabe actuar en los casos siguientes:

Obesidad: se ponen en maceración toda una noche dos cabezas de camomila y un limón cortado en rodajas; bébase por la mañana en ayunas, previo filtrado.
Obstrucción del hígado: viértase, por la noche, agua hirviendo sobre tres limones cortados; a la mañana siguiente, esta porción se consumirá en ayunas.
Estados febriles: beber el zumo de un limón con medio vaso de agua azucarada.
Oxiurias: se mojan en agua la piel, la pulpa y las pepitas; edulcórese con miel y déjese en maceración durante dos horas. Filtrar después a través de un lienzo o de un colador fino, haciendo presión sobre la mezcla. Este zumo se beberá por la noche, antes de acostarse.
También se puede preparar una decocción con un limón entero, cortado a rodajas muy finas.
Uso externo:
Anginas: gárgaras con un vaso de agua tibia a la que se habrá agregado el zumo de un limón.
Aftas y estomatitis: baños bucales prolongados con zumo de limón y miel diluidos en agua.
Sabañones: para evitarlos y para cuidarlos: fricciones con zumo de limón.
Manos rugosas: prepárese una mezcla que contenga, en partes iguales, zumo de limón, glicerina y agua de Colonia, y frótense las manos con esta preparación.
Picadura de insecto: menguará el dolor frotando con una rodaja de limón.
Herida infectada: bañar la llaga con zumo de limón, puro o diluido.
Resfriado de cabeza, sinusitis: varias veces al día, se introducirán unas gotas de zumo de limón en cada orificio nasal.
Hemorragias nasales benignas: introdúzcase en el orificio nasal un poco de algodón empapado con unas gotas de limón.
Pecas: utilícese como loción zumo de limón ligeramente salado.
Verrugas: pónganse en maceración, durante ocho días, las cortezas de dos limones en vinagre fuerte; seguidamente, se humedecen las verrugas dos veces al día.