Hay varias formas de aprovechar las sustancias beneficiosas
de las distintas plantas útiles para la salud.
Comer la planta directamente es la forma más obvia de ingerir los principios curativos de una planta, tal como nos la ofrece la naturaleza, perfectamente cruda. Tenemos por ejemplo vegetales de notables propiedades curativas como por ejemplo: manzana, zanahoria, cebolla, berro, rábano, etc.
Los jugos son ideales tratándose de vegetales frescos, como por ejemplo si se quiere hacer un uso terapéutico de la zanahoria, pues de este modo se puede tomar el equivalente a dos kilos (que comidas directamente resultarían abrumadoras) en un par de vasos de jugo.
La infusión es la forma más habitual de extraer los principios curativos de flores, hojas y otras partes blandas, ya sean frescas o secas. La infusión se prepara vertiendo agua hirviendo sobre la dosis correspondiente de planta desmenuzada, y dejando reposar unos minutos.