El café sube la tensión.
La cafeína estimula el sistema nervioso, facilita la digestión, dilata las vías respiratorias y ejerce un ligero efecto diurético, pero no afecta en absoluto a la tensión arterial. Y, de momento, tampoco se ha podido demostrar que produzca taquicardias o arritmias. El único riesgo de la cafeína es que provoca adicción en quienes toman mucha cantidad y, además, dificulta la absorción del calcio, favoreciendo la aparición de osteoporosis. Por lo demás, los hipertensos y enfermos del corazón pueden tomar café con moderación sin preocuparse lo más mínimo por su salud.