Un remedio para cada enfermedad.
En 1930, el doctor Marañón hizo un interesante elogio de la naranja: «tomada a diario, mantendremos lejos la enfermedad». Para que su efecto sea mayor, hay que tomarla media hora antes o después de las comidas.
DEPURA LA SANGRE.
Esta se compone de glóbulos rojos y blancos, encargados de la defensa del organismo. Para mantener limpia la sangre, basta con tomar un zumo al día de 3 naranjas y 1 limón. El ácido cítrico de éstos formará en la sangre una pantalla capaz de aislar y acabar con todo tipo de microbios. El zumo debe tomarse por las mañanas, media hora antes del desayuno.