TÉCNICAS DE PREPARACIÓN MAS FRECUENTES.
Como paso previo, queremos especificar algunos de los términos que serán de uso corriente a lo largo de la obra.
Básicamente las plantas y hierbas medicinales se preparan en forma de Cocimiento (o decocción), Infusión (o té) y Maceración.
Cocimiento: Se coloca la sustancia en un recipiente con agua fría y se calienta hasta llegar a ebullición. El período de hervor puede variar con el tipo de planta o hierba que estamos tratando. Generalmente se usa cuando se trata con partes leñosas o semileñosas: madera, ramas, cortezas, carozos o raíces.
Infusión: Es la forma más corriente de procesar la planta medicinal. Se usa un recipiente no metálico o de un metal no alterable (acero inoxidable) ya que todas las plantas poseen, en mayor o menor medida, tanino y éste se puede combinar con los metales. Lo ideal son los envases de porcelana, vidrio, loza o hierro esmaltado (esta precaución también es válida para el cocimiento). En el recipiente elegido se coloca la dosis indicada de especie y se le vuelca encima el agua hirviendo. Se deja de cinco a diez minutos, se cuela y se bebe frío o caliente. En todos los casos es recomendable poner la especie trozada para aprovechar al máximo las sustancias contenidas en ella. Esta técnica es recomendable, asimismo para el cocimiento y la maceración.