Hoy en día los tomates se encuentran en los mercados durante todo el año. Sin embargo, de julio a septiembre los tomates maduran al sol y es entonces cuando resultan más sabrosos. Al igual que la sandía, su característico color rojo se lo debe al licopeno, una sustancia con propiedades antioxidantes que nos protege de determinadas enfermedades como el cáncer o la arteriesclerosis. Además, son también diuréticos, laxantes y ayudan a controlar la hipertensión. Contienen pocas calorías y destacan por su aporte de vitaminas A y C. La mejor forma de disfrutar de todo su sabor y propiedades es tomarlos crudos, pero lo cierto es que otra de sus ventajas es que admiten todo tipo de preparaciones: sofritos, sopas frías y hasta mermeladas.