Conservadas de esta forma natural, las ciruelas son una fuente excelente de vitaminas A y B, hierro, calcio y fósforo. Son mucho más ricas en fibra que las frescas, por eso se recomiendan en caso de estreñimiento, y también poseen cinco veces más hidratos de carbono, por lo que se consideran auténticas bombas de energía y resultan muy recomendables para los niños o las personas que tienen que realizar grandes esfuerzos físicos y los deportistas. Se pueden comer al natural o en compota, o cocidas con otros frutos. Combinan muy bien en platos salados, especialmente con carnes de caza. Con ellas se elaboran además mermeladas, pasteles y helados.