LA FRESA FORTALECE LA SANGRE.
Originaria de Europa, la fresa con su intenso color rojo, deliciosa fragancia y agradable sabor, hacen de esta fruta la más sensual. La fresa está recomendada para cualquier edad. A los niños les encanta bien madura, especialmente cuando está desprovista de acidez. Y durante el embarazo se convierte en una fruta importante, debido a su alto contenido en ácido fólico, vitamina cuya necesidad se dobla en el embarazo.
Debido a que es una fruta que puede aplastarse o estropearse con facilidad, se aconseja comprar las fresas a medida que se consumen. Y lo más importante es que al tratarse de una fruta que no se pela, debe necesariamente limpiarse bien. La forma más adecuada es cubrirlas con agua mientras se limpian una a una bajo chorro de agua a poca presión, ayudándose siempre con los dedos. Luego se escurren bien y se colocan en el refrigerador, de preferencia en un recipiente de cristal tapado. En todo caso, bastará colocarlas en un lugar fresco, oscuro y ventilado, sin agruparlas tanto. Muchas veces, se piensa en las fresas como un postre exquisito, sin embargo, ellas tienen también propiedades medicinales. Para empezar, tienen un bajo aporte de azúcar especial en caso de dictas hipocalóricas, lo que la hace una fruta adecuada también para el diabético.
Asimismo, contiene gran cantidad de vitamina C, superior al de otros cítricos, que combate el exceso de colesterol. Es considerada como una de las frutas con mayor contenido de hierro: medio kilo de fresas aporta el 25% de las recomendaciones para una mujer adulta en periodo fértil y el 40% de las de un hombre.