LA MANZANA DESINTOXICA EL APARATO DIGESTIVO.
La manzana es la fruta prohibida del paraíso y del desmayo de Blanca Nieves.
Consumida cruda, cocida o enjugo, y además en forma de sidra; esta fruta contiene nutrientes importantes y vitaminas como la B1, B2, B3 y C. Además es rica en calcio que fortalece los huesos, fósforo que vigoriza la memoria y el cerebro, hierro que aumenta los glóbulos rojos y los tonifica, cobre que purifica la sangre y potasio indispensable para eliminar el ácido úrico. En los régimes de adelgazamiento resulta perfecta, puesto que calma el hambre y, por su volumen da sentón de saciedad, tdura y bien masticada es fácil de digerir y prácticamente reemplaza al cepillo de dientes. Su pulpa carnosa se amolda a la forma de los dientes y barre los restos de comida que entre ellos han quedado alojados. Al mismo tiempo que efectúa un masaje a las encías sin dejar residuos de microorganismos. Muchos bebedores y fumadores la consumen por su efecto refrescante y aroma tizante en la boca y por proteger de enfermedades a la garganta.
No obstante, la aplicación más destacable de la manzana es su acción sobre el aparato digestivo. Resulta un suave y efectivo laxante, ya que moviliza los instestinos, recomendable entonces en casos de estreñimiento. Protege además las pa-des intestinales, y es un excelente desintoxicante, diurético y alcalinizador del organismo. Considerada por los profesionales de la salud como el fruto más valioso en ácido fosfórico, si comemos una manzana antes de acostarnos, facilitará las funciones del hígado y los ríñones, y podremos disfrutar de un sueño tranquilo y reparador. En el mercado encontramos infinidad de variedades de manzanas, con aspectos, texturas y sabores diversos pero todas ellas con los mismos valores nutricionalcs. Déjate llevar por la tentación y come una manzana, pero no olvides rociarla con jugo de limón después de corlarla, así evitarás que la vitamina C de la pulpa se oxide en contacto con el aire.
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