UN ALIMENTO DE AÑOS
Si bien para algunos se trata de un alimento nuevo, años atrás ya era conocido y sus virtudes muy apreciadas. En 1967, el investigador botánico Jean Leónard escribió que recorriendo los mercados indígenas de Fort Lamy, en Chad, allá por diciembre de 1964, le llamó la atención una curiosa sustancia verde azulada que se vendía en forma de galletas secas con unos 5 milímetros de grosor. Al parecer se trataba de un producto de origen vegetal, compuesto de algas por lo que la compró de inmediato. Seguidamente, confió la muestra a un investigador amigo, P. Canpere, quien identificó la sustancia como Spirulina platensis. En ese entonces, el rico potencial de las algas era desconocido para los europeos, mas no para un pueblo americano muy antiguo, los aztecas.
Algunos textos del conquistador español Hernán Cortés, en el siglo XV, describían cómo en cierta época del año, los aztecas recolectaban una especie de planta depurada que se formaba bajo las aguas de los lagos de México, actualmente los lagos con mayor presencia de spirulina se encuentran en centro América y el este de África.