EL AJO.
Ligado a leyendas sobre vampiros, desde la Antigüedad estuvo marcado por la superstición. En la Edad Media se utilizaba también como amuleto para evitar pestes y epidemias, para ahuyentar a los malos espíritus y proteger los hogares. Su olor no ayudó a popularizarlo y algunos países fueron bastante reacios a utilizarlo en su cocina porque consideraban ofensivo su olor.