Tiempo de setas.
El otoño es el momento de salir al campo a recoger este delicioso manjar. Exquisitas, pero en algunos casos mortales, se calcula que existen más de 150.000 variedades en el mundo, aunque sólo unas pocas son comestibles.
Las setas están rodeadas de una aureola de misterio y leyenda, por el  veneno que contienen algunas especies, por las propiedades alucinógenas de otras y por el hecho de crecer escondidas en los bosques, entre hadas y duendecillos.
Pero en realidad las setas son un exquisito manjar consumido desde hace siglos en algunos lugares.
Las setas son el fruto de una planta que vive en la tierra de los bosques, sus minúsculas raíces o filamentos forman lo que se denomina talo o micelio, y cuando el clima es adecuado, brota de esas raíces la seta. La mayoría se encuentran en otoño, pero se pueden consumir todo el año secas o en conserva.
Además de sus usos culinarios, algunas setas son apreciadas por sus propiedades curativas. Por ejemplo, el champiñón es capaz de regular los niveles elevados de glucosa, y la seta de cardo contribuye a reducir el colesterol.
Si unos hongos son mortales, otros poseen propiedades terapéuticas. La penicilina, que ha salvado tantas vidas, procede de un pequeño hongo o moho, el “penicilium”.