Hierbas y algo más.
La Organización Mundial de la Salud informa que de 119 fármacos derivados de las plantas, cerca del 74 por ciento son utilizados en la medicina moderna de la misma manera que eran usados tradicionalmente, incluso por civilizaciones que tuvieron su esplendor hace ya tres milenios.
En este punto el lector puede preguntarse cuál es la razón de que, frente a estos hechos irrefutables, aún hoy la medicina herbal sea considerada- como ya hemos mencionado- una terapia “menor”. La razón hay que buscarla, indudablemente, en cuestiones económicas: las plantas no pueden ser patentadas. Por lo tanto, ningún laboratorio puede tener derechos exclusivos de vender tal o cual hierba, y por esa razón consideran que no es necesario invertir en trabajos de investigación y desarrollo.
Afortunadamente, los departamentos de fitoquímica de las principales universidades del mundo sí investigan, y de dicho esfuerzo surgen día a día valiosas sustancias, con un poderoso efecto benéfico sobre diferentes aspectos de la salud humana.
También conocida como medicina botánica, fitoterapia o fitomedicina, la cura con hierbas cuenta con una asombrosamente amplia base de “drogas madre”: las plantas de todo el mundo. Para dar una idea de semejante variedad, hay que decir que, en una misma planta, la flor puede encerrar un principio fitoquímico, el tallo otro, las hojas otro, y lo mismo ocurre con la raíz. Y cada uno de los cuatro compuestos puede tener actividad específica sobre procesos tan diferentes como el nivel sanguíneo de colesterol, el funcionamiento de los ríñones o la captación de calcio por parte de los huesos.
En números más que estimativos, se cree que actualmente existen cerca de medio millón de especies de plantas diferentes. Los científicos estiman que de esa cifra, sólo el 1 por ciento -es decir 5000-ha sido estudiado en profundidad para sus aplicaciones medicinales. Por esta razón, los expertos coinciden en que resulta imprescindible profundizar el trabajo de investigación, ya que existe casi la certeza de que en este inexplorado mundo verde se esconde la cura a todas las enfermedades para las que hoy el hombre no encuentra solución, cáncer y sida incluidos. De hecho, ya veremos que respecto de la primera de estas dos enfermedades existen ciertos compuestos específicos -presentes en las crucíferas-que han demostrado ser muy eficaces en la inhibición de ciertos tumores específicos.
Asimismo, los principales centros de investigación de todo el mundo están particularmente interesados en que se frene el vertiginoso ritmo de deforestación de selvas tropicales, ya que existe la absoluta convicción de que con cada árbol que se tala puede perderse para siempre la droga que acaba de raíz con alguna grave enfermedad.