Sepa cómo se usan las HIERBAS Y PLANTAS que realmente curan.
A esta altura del siglo, hablar de medicina natural, de curas con hierbas o del poder curativo de extractos vegetales puede sonar, cuanto menos, anacrónico, por no usar otros términos menos técnicos como hechicería o curanderismo. Pero, paradójicamente, es este ultratecnológico final de milenio, el mismo que encuentra al hombre tan lanzado hacia Marte como a la investigación submolecular de sus cromosomas, el que ve a la fitomedicina -ciencia que aplica los principios curativos de los vegetales- pasar por un momento de absoluta vigencia.
Ocurre que en la medida que se han perfeccionado las técnicas de microanálisis químico, aumentó de manera asombrosa el conocimiento de muchos compuestos de los que se sospechaba un poder curativo, pero que nunca había podido ser confirmado más que por el uso tradicional. De este modo hoy sabemos que existe una poderosa sustancia antimicrobiana en el ajo, que el romero posee un compuesto efectivo para elevar la presión arterial si ésta es baja, o que la equinácea -de muy difundido uso en herboristería- es un poderoso antibiótico de amplio espectro, por mencionar sólo tres ejemplos de un universo que, bien mirado, no debería resultar tan asombroso, especialmente si se tiene en cuenta que la gran mayoría de los medicamentos que hoy podemos comprar en las farmacias -bajo la forma de comprimidos, pomadas, inyectables y cualquier otra presentación- están basados en un compuesto curativo que fue extraído de algún vegetal.