Las flores ocupan un lugar de privilegio en la fitomedicina. Muchas tienen reconocidos principios curativos.
Antíhelmíticas:
hierbas que expulsan los parásitos intestinales. Ejemplos: abrótano (Santolina chamaecy parissus), ajedrea (Satureja montana), nogal (Jungkins regia).
Antiinflamatorias:
disminuyen la inflamación, tanto de manera local (actuando sobre el área inflamada) o sistémica (a través del torrente sanguíneo). Ejemplos: saúco (Sambucus nigra), pulmonaria (Pulmonaria officinalis), puerro (Allium porrum).
Antimicrobianas:
este numeroso grupo de plantas refuerza la acción antimicrobiana del sistema inmunitario, y algunas específicamente poseen sustancias bactericidas. Ejemplos: ajo (Allium sativum), eucaliptus (Eucalyptus globulus).
Antiespasmódicas:
relajan la musculatura esquelética, aliviando la tensión muscular producto tanto de la actividad física como de la tensión psicológica. Ejemplo: sauzgatillo (Vitex agnus).