LOS DOS TIPOS DE GRASAS.
Nuestro cuerpo necesita alimentarse con dos tipos de grasas esenciales que no puede fabricar por sí mismo. En realidad, se trata de ciertos componentes de la grasa llamados “ácidos grasos”, pero para simplificar los llamaremos simplemente “grasa”. Los omega 3 son unas de estas grasas esenciales, y existen dos variedades de ellos:
1- La primera variedad son los EPA y DHA. Sus fuentes más ricas son los pescados grasos como el salmón, que poseen altas cantidades de los llamados “aceites de pesca do”. La dieta típica no incluye más que una minúscula cantidad de ellos por día: un cuarto de cucharadita de té.
2- La segunda variedad es el ácido alfa-linolénico. Esta grasa omega 3 proviene de los alimentos vegetales. Dentro del cuerpo, el ácido alfa-linolénico se convierte en el más poderoso EPA y DHA. Las mejores fuentes de ácido alfa-linolénico son los aceites vegetales de lino y de cañóla -de primer prensado- y muchas comidas que los contienen en pequeñas cantidades. En un día, una persona promedio consume menos de un tercio de cucharadita de te de ácido alfa-linolénico.
LA TERCERA EN DISCORDIA.
Ahora bien, recuerde que hay otra grasa esencial llamada ácido linoleico. Las dietas modernas lo incluyen plenamente, gracias a los aceites vegetales refinados, que son fuentes ricas en ésta: maíz, soja y girasol. Nuestras dietas están llenas de margarinas, mayonesas y cientos de otras comidas procesadas, hechas con estos aceites. Tal vez demasiado llenas.
La proporción habitual de ácido linoleico y alfa-linolénico es de 10 a 1. Pero, recientemente, los científicos comenzaron a pensar que esta proporción en las primeras dietas humanas era 1 a 1. “La madre naturaleza nos designó para operar mejor si existe un mayor equilibrio entre dos aceites esenciales”, dice Alexan-der Leaf, MD del Massachu-setts, General Hospital de Boston, Estados Unidos, uno de los primeros investigadores del Omega 3. «Cuando el ácido linoleico domina demasiado sobre los Omega 3, podemos ver comprometida nuestra salud”.