HIERBAS PARA LA BELLEZA.
La infusión de ácoro sirve para aclarar las pecas y curar el acné, 12 grs. de rizoma seco (tallo horizontal y subterráneo), en 200 grs de suero de manteca en lugar de agua. Filtrar y lavar repetidamente la parte afectada.
También se puede preparar un baño estimulante con 100 grs de rizoma sin pelar, cocinándolo en un litro de agua, durante diez minutos. Colar .El líquido obtenido es suficiente para un baño completo. Estos baños además de tener un efecto estimulante, influyen también favorablemente sobre diversas enfermedades metabólicas, incluyéndose la diabetes y el reumatismo.
El abeto sirve para masajes faciales, echar un puñado de yemas o brotes en un litro de agua. Filtrar la decocción y friccionar un buen rato.
La decocción de abrótano hembra, para aclarar y fortalecer el pelo. Dos puñados de los extremos más altos de las ramas con sus flores por litro de agua filtrar y emplear el líquido como un champú.
La acelga sirve para preparar una buena máscara de belleza. Se tritura finamente la parte verde de la hoja de la acelga cruda, se le añade un poco de aceite de almendra dulce y se aplica el emplasto así obtenido sobre el rostro dejándolo actuar durante unos veinte minutos. Combate el enrojecimiento y la inflamación de la piel
Las cataplasmas de acelga hervida son muy eficaces para los forúnculos.
Para desinflamar los ojos se hace una infusión de aciano, utilizando 30 grs. de la planta entera, sin la raíz, en 300 grs. de agua hirviendo, dejar reposar 15 minutos, se aplica como solución astringente y emoliente, especificamente para los cutis grasos, el acné y las inflamaciones, y también como champú del cabello a fin de otorgarle brillo y sedosidad.
Es particularmente útil esta última aplicación para los que tienen el pelo canoso ya que la infusión de lirios dará reflejos azulíneos, lo que impide que el cabello quede amarillo.