Lechuga: Posee una gran cantidad de vitaminas A, (conocida como ácido fólico) y F, y potasio, siendo su aportación calórica mínima. Destacan sus propiedades sedantes gracias a la presencia de un principio activo que tiene la facultad de relajar, de calmar la tos y de favorecer el sueño. Además, ha demostrado poseer efectos depurativos emolientes y refrescantes. Es recomendable para el buen estado de la piel y de las mucosas, por el abundante contenido en agua que lleva. Por esta misma razón es capaz de prevenir las enfermedades circulatorias como el ictus (infarto cerebral) o el infarto de miocardio.
Si te atacan ios nervios o no puedes pegar ojo por la noche, toma una ensalada repleta de hojas de lechuga.