Cúrate con la servilleta puesta.
Si el médico te diagnostica hipertensión arterial, lo más seguro es que te limite el consumo de sal. Si lo que padeces es una diabetes, tendrás que reducir al mínimo la ingesta de azúcar. ¿Y si lo que te pasa es que tus huesos están perdiendo calcio a marchas forzadas? Pues entonces deberás comer yogures y queso en abundancia. Queda patente, por tanto, que el tratamiento de una enfermedad no se limita tan sólo a la prescripción de ciertos medicamentos químicos. Te vamos a mostrar los últimos avances en Nutrición para poner freno a estas y otras patologías, e incluso cómo puedes prevenir dolencias como las cataratas o el insomnio con tan sólo incluir en tu dieta tres platos diferentes.