Enfermedades cardiovasculares.
La dieta mediterránea favorece la pérdida de grasa corporal y reduce el nivel de colesterol, evitando la acumulación de placas adiposas en las arterias (origen de los infartos. Es rica en minerales, fibra y vitaminas antioxidantes C y E, muy eficaces para prevenir el endurecimiento arterial y los riesgos cardiacos. “Y como es pobre en grasas saturadas y rica en grasas po-liinsaturadas de origen vegetal y procedentes de los pescados azules (llenos de ácidos grasos omega-3 como el salmón, el atún o el pez espada), previene la formación de coágulos sanguíneos”, asegura la experta.
► Alimentos recomendados: Cereales integrales, fruta, verdura, frutos secos, legumbres, aceite de oliva, aceitunas, vino o mosto, yogur y queso, carnes blancas (ternera) o magras (aves), pescado y aves (cuatro veces por semana), huevos (tres veces a la semana), carnes rojas (dos veces al mes) y especias en todas sus clases y variedades.
► Alimentos prohibidos: Grasas saturadas procedentes de animales (patés, embutidos) y lácteos (leche entera, quesos grasos y mantequilla o margarina).
Menú cardiopatías:
Desayuno: Café o infusión, y pan moreno con aceite, ajo y tomate.
Medía mañana: Una pieza de fruta de temporada, dos cucharadas soperas de cereales y frutas secas (pasas y piñones).
► Comida: Verdura de temporada hervida o ensalada de la huerta, garbanzos al ajo arriero o los procedentes de un cocido (al menos una vez por semana), pescado azul (cuatro veces por semana) y una pieza de fruta de temporada.
► Media tarde: Yogur o un trozo de queso fresco.
► Cena: Ensalada verde con dos nueces ralladas; carne magra a la plancha; un tomate con aceite, una pizca de sal y orégano, y fruta de temporada o arroz con eche (una ración sin azúcar) o flan casero (sin azúcar).