Así las puedes cocinar.
Podemos encontrar en el mercado preparados elaborados con diversas especies de algas. Si se consumen frescas, precisan un lavado previo y un tiempo en remojo para quitarles la salinidad. No obstante, se venden ya lavadas y desecadas, aunque también deben dejarse un tiempo en remojo para que se prehidraten y adquieran consistencia. Una forma de cocinarlas es la siguiente: tras dejarlas en remojo una media hora (aumentarán cinco veces su volumen), se escurren y se rehogan en una sartén con una cebolla picada y un poco de aceite. Cuando la cebolla esté dorada, se le añade el agua de remojo; se tapan y se dejan a fuego lento hasta que se consuma el agua. Luego se añaden a la salsa de tomate que tengas preparada para cocinar pasta, arroz con verduras…
Si eliges agar-agar, puedes tomarla cruda en ensaladas, previo remojo de media hora. Si optas por el kombu, añádela a los guisos de garbanzos o lentejas. También se pueden desmenuzar directamente sobre ensaladas, arroces, pastas o sopas.
Ponlas media hora en remojo, rehógalas con aceite y cebolla y añádelas a la salsa de tomate.