Cáncer: Su elevado contenido en isoflavonas es lo que ha convertido a la soja en un alimento estrella por su capacidad antioxidativa. El doctor Carlos E. Rodríguez Jiménez, especialista en Endocrinología y Nutrición y presidente de la Asociación Española de Psiconutrición, explica que “las isoflavonas tienen una clara acción antioxidante, que prolonga la vida de las células, protegiéndolas del envejecimiento prematuro”.
Según un estudio de la Universidad de Virginia (EE.UU.), las isoflavonas y, más concretamente la ge-nisteína, que sólo se halla en la soja, inhiben el crecimiento de las células tumorales, de estructura química y efectos muy similares a los estróge-nos, pero que no se comportan como ellos. Si los estrógenos son excesivos y la progesterona no les ofrece oposición, se vuelven cancerígenos. Sin embargo, estas isoflavonas son miles de veces más débiles que los estrógenos y, de hecho, actúan como anticancerígenos. Su acción es similar a la del tamoxifeno, fármaco usado en el tratamiento del cáncer de pecho. Otro estudio del Centro de Investigación Oncológica de Hawai mostró que las mujeres consumidoras de alimentos ricos en fitoestrógenos tenían un reducido riesgo de contraer cáncer de endometrio.