Menopausia: Los estrógenos tienen una función fundamental en el desarrollo y funcionamiento de los órganos sexuales femeninos. Cuando sus niveles descienden en la menopausia, aparece la osteoporosis, aumentan los ateromas (placas de grasa que se forman en las paredes de las arterias, originando trombosis e infartos), empeora el estado de ánimo y existe más riesgo de algunos tipos de cáncer. Curiosamente, este problema tiene mayor incidencia en los países occidentales que en los orientales, por lo que los científicos sitúan la causa en la diferente alimentación: la oriental se basa en legumbres, vegetales y cereales donde abundan estas fitohormonas, también presentes en la soja.
Algunas investigaciones científicas apuntan que la ingesta de 60 g al día de proteína de soja incrementa la duración de la fase folicular en la mujer, es decir, ésta se mantiene mucho más tiempo con la regla, y, una vez llegada la menopausia, disminuyen los sofocos, la sequedad vaginal y los problemas cardiovasculares (ya que mejora el colesterol). Además, inhibe la formación de coágulos, protege la pared de los vasos, incrementa la densidad de la masa ósea y previene la aparición del cáncer de mama, como veremos en el apartado siguiente.