► Carbohidratos: Aunque son pobres en carbohidratos, tienen uno llamado manitiol, que es estimulante hepático, ligeramente laxante y no incrementa la glucosa en sangre.
► Azúcares: Son un alimento poco calórico y sus azúcares son mucila-ginosos, es decir, tienen la propiedad de inflamarse en agua, pero no los asimila el organismo, por lo que tampoco eleva el nivel de azúcar en sangre y, a su vez, es útil para quienes sufren estreñimiento.
► Ácidos grasos: El promedio del contenido en grasas de las algas está por debajo del cinco por ciento de su peso en seco. Los lípidos que contienen son sobre todo ácidos grasos poliinsaturados, que transportan el colesterol evitando la formación de placas de ateroma y estimulan la formación de linfocitos. También son precursores de las prostaglandinas, sustancias hormonales que regulan la agregación de las plaquetas en sangre, reducen la hipertensión, tienen un efecto antiinflamatorio y regulan el sistema inmunitario.
► Vitaminas: Son muy ricas en vitaminas B, C, E y provitamina A. Si
se quiere aprovechar el máximo de su aporte vitamínico es mejor consumir las algas crudas o después de haberlas tenido en remojo en el caso de las desecadas.
► Sales minerales: El contenido mineral de algunas algas alcanza el 36 por ciento de su peso en seco,
y son ricas en calcio, hierro, sodio y magnesio. Pero durante la cocción en agua las sales minerales tienden a quedarse en el líquido. Por esta razón hay que aprovechar este caldo para hacer tisanas o sopas.
► Oligoelementos: Son los responsables de las virtudes desintoxicantes de las algas, que son ricas en yodo, zinc, silicio, cobalto, cromo y magnesio. El yodo es necesario para que la glándula tiroides funcione con normalidad. Las algas marinas son cinco veces más ricas en yodo que el agua de mar. El zinc interviene en la secreción de insulina y su déficit provoca fatiga y dificultad de concentración. El silicio junto con el calcio fortalece los huesos y los mantiene flexibles, también mantiene el cabello fuerte y evita su caída. El cobalto y el hierro son esenciales para producir hemoglobina.