ALIMENTOS CRUDOS.
OBTEN TODOS LOS NUTRIENTES DE FRUTAS Y VERDURAS FRESCAS.
Estos alimentos son los que nos proporcionan todas las vitaminas y minerales que nuestro organismo necesita. Sin embargo, no sólo es importante consumirlos, sino saber cómo prepararlos y conservarlos para que, en el proceso, no pierdan parte o la totalidad de sus nutrientes.
Recuperar la riqueza de los alimentos crudos es una fuente segura de salud, accesible y muy versátil en la cocina. Conservan todo su valor biológico en estado puro y tienen la ventaja de ser absorbidos por el organismo en su totalidad. Sus minerales, vitaminas y aminoácidos son necesarios para fortalecer el sistema inmunitario y prevenir muchas enfermedades.
Incluye siempre en tu compra verduras, frutas y hortalizas.
El valor medicinal de una dieta depende del contenido de alimentos frescos y crudos que posea. Por este motivo, lo ideal es consumir, al menos, un 60 por ciento de alimentos no elaborados. La doctora M’1 Eugenia Munguira, especialista en Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínico de Madrid, explica que “las propiedades medicinales de los alimentos se encuentran, principalmente, en las frutas y verduras crudas y frescas, cuyo valor biológico se mantiene intacto y el organismo puede absorber la totalidad de sus micronutrientes antioxidantes, parte de los cuales suelen perderse al cocinarlos”. Por eso es bueno seguir la dieta mediterránea, basada en un alto consumo de ensaladas y fruta fresca, en la que se utiliza como elemento básico el aceite de oliva, que es el zumo de la aceituna cruda.
Las defensas, por las nubes.
El sistema inmunitario es la piedra angular de la salud, una barrera defensiva que precisa de antioxidantes para repeler el ataque de los virus y de los radicales libres, responsables del envejecimiento celular. Precisamente “son las frutas y las verduras crudas las que nos aportan la mayoría de las vitaminas y minerales que necesitamos, además de fibra y enzimas, que, al trabajar conjuntamente, potencian sus propiedades curativas”, asegura la doctora. El efecto protector frente a la enfermedad de los alimentos crudos se debe a la calidad de sus antioxidantes, cuya eficacia en la protección de enfermedades cardiovasculares, diabetes, cataratas, obesidad, arteriesclerosis y en la prevención de muchos tipos de cáncer (estómago, pulmón, faringe, útero, páncreas y colon), ha abierto una nueva puerta en la medicina preventiva del siglo XXI.