Consejos para manipularlos.
► Deja en agua con sal (dos cucharadas) la lechuga y otras verduras de hojas largas y verdes antes de cortarlas para hacer una ensalada. La sal elimina cualquier organismo nocivo. Después, lávalas bien para quitar los restos de la sal.
► Las coles (coliflor, brécol, repollo…) deben lavarse bajo un chorro de agua fría, para después cortarlas en trozos. Las sustancias anticancerígenas de estas cruciferas se encuentran sobre todo en los brotes.
► Para consumir las frutas con piel, donde se concentran buena parte de sus nutrientes, es esencial lavarlas previamente con jabón y aclararlas muy bien para eliminar posibles restos de fungicidas.
► Toma siempre los zumos recién exprimidos. Media hora de espera es suficiente para desperdiciar gran parte de sus vitaminas.
► No dejes las verduras en remojo largo tiempo si quieres evitar la pérdida de vitaminas y minerales. Cinco minutos es suficiente.
► Es mejor que te acostumbres a comer las verduras crudas y poco troceadas, porque los cortes son una vía de escape para la vitamina C.
► Prepara las verduras y frutas para ensalada en el último momento y rocíalas con unas gotas de limón o vingre, pues el medio ácido retrasa un poco la oxidación.
► No guardes las ensaladas preparadas ni las verduras cortadas durante largo tiempo en el frigorífico. Terminarán casi sin ninguna vitamina. Tres días en la nevera suponen una pérdida del 50 por ciento respecto a las verduras recientes.
► El consumo crudo de leche, carne y pescado sólo se recomienda si existe la absoluta certeza de que son muy frescos y provienen de animales sanos, puesto que los procesos de putrefacción los hacen peligrosos si se toman crudos y poco frescos.