AJO
LAS RAZONES POR LAS QUE DEBES TOMARLO.
Si existe un condimento esencial en la cocina mediterránea, tese es el ajo. Y no solamente es valorado por sus virtudes culinarias, sino que la salud encuentra en esta hortaliza un aliado indispensable: cuida el corazón, previene el cáncer, alivia los reumatismos, protege el estómago… Te contamos las 20 razones por las que no debe faltar en tu dieta.
Pese a su desagradable olor, el ajo da sabor a un montón de platos y alivia numerosas enfermedades: es antibiótico, antirreumático, alivia las afecciones del aparato digestivo, normaliza la tensión sanguínea, previene la arteriesclerosis… “La mayor parte de los efectos terapéuticos del ajo se deben a una de sus sustancias activas: la alicina. Esta sustancia se une a otros componentes para actuar como antiséptico, antiagre-gante plaquetario, antiviral, expectorante…”, afirma Blanca Giménez, farmacéutica y experta en Nutrición.
1. Previene la arteriesclerosis: El ajo es antiagregante plaquetario gracias al ajoeno, una de sus sustancias activas. También fluidifica la sangre y reduce el envejecimiento arterial por su efecto vasodilatador. Además, incrementa la elasticidad de las arterias, con lo que previene la arteriesclerosis y otras afecciones coronarias como la trombosis.
2. Baja la tensión arterial: Gracias a los compuestos tiociánicos que provocan una inhibición de la liberación de catecola minas, el ajo consigue reducir tanto la presión sistólica (la llamada máxima) como la diastólica (mínima).
3. Reduce el colesterol: La ingestión diaria de ajo reduce el coles-terol “malo” (conocido como LDL) y aumenta el colesterol “bueno” (o HDL), e incluso llega a normalizar los niveles altos de grasa en sangre (triglicéridos y otros lípidos)
4. Aleja el cáncer: Las personas que incluyen un suplemento de ajo en su alimentación habitual ven incrementarse hasta un 150 por ciento una especie de linfocitos que actúan como protectores ante el cáncer. Además, es una magnífica fuente de selenio, un mineral de reconocidas propiedades antioxidantes. El extracto de ajo envejecido inhibe o reduce las lesiones tumorales.
5. Frena el envejecimiento: Aminora la capacidad de oxidación de los radicales libres y, por lo tanto, frena el envejecimiento celular. En este efecto antirradical interviene principalmente el aminoácido gluta tión.
6. Alivia el reúma: Por su acción rubefaciente, es útil para preparar li nimentos destinados a la fricción y el masaje local en reumatismos.
7. Ayuda a hacer la digestión: Tanto el ajo crudo como cocido estimula la secreción de la mucosa gástrica, por lo que favorece la digestión.
8. Protege el intestino: El jugo de ajo inhibe el desarrollo de numerosas bacterias y hongos intestinales. La alicina es un antibiótico muy potente capaz de matar numerosos microorganismos. A diferencia de los fármacos antibióticos, el ajo no destruye la flora intestinal.
9. Corta la diarrea: El ajo desempeña una actividad calmante y anti-diarreica, por lo que se aconseja para tratar afecciones intestinales. Las alteraciones diarreicas del intestino están relacionadas con el crecimiento descontrolado de microbios de tipo gram-positivos; el ajo se encarga de destruir estos gérmenes nocivos.
10. Estimula la expulsión de la bilis: Debido a su acción colerética y colagoga, estimula la expulsión de la bilis por la vesícula biliar.