Más eficaz si se consume en crudo.
La alicina no se encuentra en el ajo de forma natural; es la aliína la que se degrada en alicina al entrar en contacto con una enzima llamada aliinasa cuando trituramos el ajo. Pero la presencia de esta sustancia varía según la preparación del ajo. Cuando lo guisamos, la alicina se destruye por el calor. Por ello es mejor consumir el ajo crudo o en alguno de los preparados farmacéuticos (y así evitas el olor):
► Ajo seco: En grageas o comprimidos, mantiene el contenido en alicina.
► Extracto envejecido: Conserva la alicina y componentes sulfurados.
► Tintura: Se emplea para la prevención de trastornos cardiovasculares.
► Aceite esencial: Para infecciones.