MIEL.
LA ENERGÍA MÁS DULCE PARA TUS HUESOS Y TU HÍGADO.
No pienses que quien toma miel sólo lo hace porque es un goloso. Las personas que se preocupan por su estado de salud también recurren a este producto natural elaborado por las abejas, ya que las sustancias que contiene actúan en diversos frentes en el organismo, y todos ellos beneficiosos: ayuda a calcificar los huesos, protege la salud del hígado, tonifica el corazón, relaja el sistema nervioso…
La miel es un alimento energético y un remedio natural para muchas enfermedades. Puede ser de origen floral, de arbustos o plantas, y de ello dependen sus propiedades, aspecto, sabor y color. En su composición están presentes más de 60 sustancias: proteínas, glúcidos (glucosa y le-vulosa), azúcares simples y compuestos (sacarosa y maltosa), agua, aminoácidos orgánicos, sales minerales y oligoelementos (hierro, fósforo, potasio, calcio, magnesio, cobre y manganeso), vitaminas (C, B,, B2, B6)… Aunque no puede considerarse como la panacea, su consumo es muy beneficioso para casi todos los órganos y sistemas del organismo.
Corazón y circulación
La miel es vasodilatadora y diurética, tonifica el corazón, aumenta la irrigación del miocardio y es capaz de equilibrar la tensión. Se indica en personas con insuficiencia coronaria, con riesgo de angina de pecho infarto de miocardio, y con hiper-tensión o hipotensión. Estos benefi-cios se deben a sus monosacáridos y elevada concentración en glucosa
que aporta energía para el buen funcionamiento del corazón. Su coñtenido en fosfatos orgánicos permite este órgano mantenga un buen ritmo y un adecuado riego sanguí-o, lo que favorece a enfermedades del aparato circulatorio, sobre todo las extremidades inferiores, como cicatrices o insuficiencias venosas.
Tómala al comienzo de una faringitis.