Tomate.
ALEJA EL INFARTO Y RETRASA EL PROCESO DE ENVEJECIMIENTO.
El tomate, hortaliza que inunda las ensaladas y gazpachos veraniegos, es el mejor aliado de la salud de tu corazón. Gracias a su contenido en licopeno, protege del infarto y previene el cáncer y el envejecimiento. Pero ésas no son sus únicas virtudes. En este reportaje descubrirás que posee otras sustancias que depuran y limpian tu organismo.
Es nutritivo, refrescante y delicioso, tanto crudo como en salsa, zumo o gazpacho, pero, además, el tomate puede ayudarte a prevenir las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. En su color está la clave, porque es el licopeno, el pigmento que le proporciona su rojo característico, la sustancia fitoquímica antioxidante que hace de él un alimento tan valioso. A esto hay que añadir su elevado contenido en vitaminas A y C, dos sustancias antioxidantes que previenen el envejecimiento y la aparición del cáncer. También es rico en minerales come fósforo, hierro, cobre, potasio v sodio. Diurético y laxante, también depura el organismo. Su contenido ca Iónico es escaso y posee un 94 por ciento de agua. En nuestro país existen muchos tipos de tomates: grandes, pequeños, Carnosos… que pueden tomarse en ensaladas, en forma de salsa, en zumo o, sencillamente, untarse en pan. Es una hortaliza de la que se puede disfrutar todo el año, y si, además, tiene tan magníficas propiedades, ¿a qué esperas para incluir una ración de tomate en tus platos?
Defiende de las cardiopatías
El licopeno, un potente antioxidante, es el responsable de la buena noticia. La arteriosclerosis se produce por un nivel alto de colesterol LDL en sangre y su posterior oxidación. El licopeno actúa impidiendo la oxidación del LDL y retrasando, por tanto, el progreso de la arteriosclerosis. En la Universidad de Carolina del Norte (Estados Unidos) se ha investigado la relación entre los ataques cardiacos y los niveles de licopeno en el tejido adiposo, llegándose a la conclusión de que los niveles altos de esta sustancia se encuentran asociados a un riesgo menor de padecer un ataque cardiaco. Por tanto debe ocupar un papel fundamental en la lucha contra el colesterol, uno de los factores de riesgo más importante en la aparición de cardiopatías.