Mango.
Generalmente se consume maduro, como fruta. Pero los orientales lo comen verde, crudo y aliñado o cocinado como verdura.
► Previene el infarto. Es el rey de la vitamina A (la tiene en forma de betacaroteno), por lo que previene el cáncer y las enfermedades coronarias, junto con la ayuda de sus vitaminas C y E, antioxidantes. Además, su contenido en fibra soluble ayuda a disminuir los niveles de colesterol en sangre.
► Cuida la piel. La salud de la piel, las mucosas y la vista depende mucho de la vitamina A. Los pulmones de los fumadores se benefician del mango, y la asociación de hierro y vitamina C combate la anemia.
► Potencia la inmunidad. Sus vitaminas antioxidantes A, C y E hacen que el organismo se defienda de las agresiones externas que reciba y de los radicales libres, retardando el proceso de envejecimiento.
► Es ideal para dietas. Aporta 66 calorías por cada 100 g de pulpa
y apenas contiene grasas ni sodio, por lo que se puede incluir sin problemas en regímenes de adelgazamiento y de personas que tienen hipertensión arterial.