Previene el cáncer:
Un estudio de la Facultad de Medicina de Harvard (Estados Unidos), dirigido por Edward Giovanucci, ha comprobado, tras analizar 72 estudios sobre la relación entre licopeno y cáncer, que existe una asociación significativa entre un menor riesgo de cáncer y la ingesta de licopeno. Así, se demostró que las personas que consumían cantidades importantes de tomates y derivados o con altos niveles de licopeno en sangre tenían menos probabilidades de de sarrollarlo, en especial de próstata, pulmón y estómago, y en menor medida de mama, útero, colon, esófago, boca y páncreas.
Según explica Giovanucci, “los tomates son ricos en sustancias fito-químicas de efectos anticancerígenos que conducen a la formación de carotenoides como el licopeno, compuestos que protegen a las células de los efectos de la oxidación”.
Te mantiene joven:
Si vas a tomar el sol, no sólo debes comer zanahorias; consume también tomates. Y aquí aparece otra vez el licopeno. Su nivel en la piel disminuye con la exposición a los rayos solares. Esto sugiere un papel protector importante de este pigmento para mantener la piel saludable. Además, el tomate es rico en vitaminas C y A. La primera es esencial en la formación de colágeno y la segunda mantiene sana la piel, las mucosas y la vista, y eleva la resistencia a las infecciones.
Depura tu organismo:
Debido a su alto contenido en agua, el tomate es diurético y, como además posee propiedades laxantes, su consumo favorece la depuración del organismo y el buen tránsito intestinal. También tiene glutatión, un antioxidante celular que ayuda a depurar los productos tóxicos.