LA DIETA DEL AGUA:
Se trata de una propuesta que propone la ingesta de agua en momentos estratégicos como instrumento adelgazante. Esta dieta sugiere que, por ejemplo, tomar agua antes o después de las comidas adelgaza más que tomarla en el momento en que se come.
En realidad, el agua ni engorda ni adelgaza. Sin embargo, es necesaria en el proceso de eliminación de las grasas del organismo y más allá de la dieta que se realice o del peso que se tenga, siempre es necesario mantener una ingesta adecuada de agua.
LA DIETA DE LA FRUTA:
Esta dieta proclama que si se come una fruta antes de las comidas, se engorda menos. Así, antes de desayunares preciso comer, por ejemplo, un pomelo. A la hora del almuerzo, comenzarlo con una pera o un durazno. Luego, en la cena, comer de aperitivo una naranja.
Las frutas en sí mismas no adelgazan. No bajará de peso sólo por comer frutas antes de las comidas. Sin embargo, la fruta antes de las comidas sacia más y, quizás, coma menos cantidad que habitualmente.
LA DIETA DEL MASTICADO:
Se trata de una propuesta que sugiere realizar un proceso consciente de masticación con la convicción de que masticar despacio adelgaza. La dieta recomienda masticar por lo menos 30 veces cada alimento antes de tragarlo. Y más de 50 veces los alimentos más duros, como las carnes rojas.
Masticar despacio no adelgaza. La cantidad de veces que se mastique un alimento no determina un descenso del peso. En realidad, sólo mejora el proceso digestivo.
LA DIETA DE LA LUNA:
Esta dieta tiene en cuenta las fases lunares y su influencia como estrategia adelgazante. Se trata de realizar un ayuno líquido desde una hora antes del cambio lunar durante 24 hs. seguidas.
La influencia lunar no determina la pérdida de peso corporal. Un ayuno puede producir una pérdida momentánea de peso y puede ser una medida desintoxicante efectiva. Sin embargo, el ayuno líquido debe estar controlado por un especialista, para evitar descompensaciones. La influencia lunar y su relación con los líquidos puede llegar a producir un momentáneo descenso en el peso total de un ser humano, pero de ninguna manera logrará un efecto adelgazante. Si adelgaza, será a causa de sus hábitos de vida.