Prevenga la osteoporosis desde la infancia.
La osteoporosis, cuyo significado es “hueso poroso”, es una enfermedad debido a la cual, la mujer a partir de la menopausia, va perdiendo, año tras año, masa ósea, lo que provoca una creciente fragilidad del esqueleto.
Una de cada tres mujeres de alrededor de 50 años está afectada, por lo que los expertos opinan que es una de las enfermedades femeninas más comunes en todo el mundo. Se manifiesta especialmente con fracturas en las muñecas, columna y cadera. Lamentablemente, como este mal fue reconocido sólo recientemente, no se toma plena conciencia de lo serio que puede ser y de todo lo que se puede hacer para prevenirlo o tratarlo.
Pero, ¿por qué hablamos de prevenir una enfermedad que suele hacer eclosión en la tercera edad?
La realidad nos indica que alrededor de los 30 o 35 años nuestros huesos han llegado a su mayor densidad para luego ir perdiéndola o “gastándose” de a poco. Estos cambios son el resultado del trabajo de células llamadas osteoclastos. Por el contrario, su renovación, depende de células denominadas osteoblastos. Durante la Infancia los osteoblastos trabajan más intensamente, lo que produce que los huesos se renueven más de lo que se desgastan y se hagan más densos, proceso que, a medida que crecemos se va equilibrando.
Es, en estas primeras etapas de la vida, cuando el hueso se está construyendo, que la ingesta de calcio junto a la realización de ejercicio físico en forma regular, se convierten en dos importantes aliados para la salud.
Como todos bien sabemos, el calcio fortalece la masa ósea, mientras que la actividad física le genera mayor firmeza; porque durante el ejercicio, la contracción de los músculos que sostienen a los huesos estimula a los osteoblastos a darles mayor densidad. Después de un tiempo de práctica, los huesos tienden a engrosarse.
Lo ideal será no abandonar la actividad física durante toda la vida. Los ejercicios más indicados son: caminar, andar en bicicleta, jugar tenis, hacer aerobios, correr o hacer pesas.