“Los alimentos, como tales, no participan en los procesos nutritivos: son los nutrientes en ellos contenidos los que, liberados durante la digestión y en forma de moléculas de pequeño tamaño capaces de ser absorbidas, pasan a la sangre, por la que son llevadas a las células en las que los pro cesos nutritivos se verifican”. Son palabras del profesor Grande Covián en las que se podría decir que están resumidas en esta página y con las que se explica cómo afecta la alimentación diaria al bienestar físico y psíquico. Esa pera, ese filete o esos espárragos con mayonesa que tú te comes tan ricamente desencadenan, una vez digeridos, un complejo proceso en el interior del organismo por el que el nutriente adecuado llega allí donde es más necesario. De ahí que no haya ninguna razón para no usar en propio beneficio esa acción positiva que una alimentación adecuada ejerce en la prevención, tratamiento y cura de ciertas patologías. En cada uno de los bloques de esta guía de alimentación encontrarás un vademécum ampliamente explicado para que sepas cuál es el alimento más adecuado para tu dolencia concreta y por qué. ¡Ah!, y no olvides que, también en el terreno de la alimentación, la unión hace la fuerza, y esto también lo dijo Grande Covián: “Ninguno de los alimentos consumidos por el hombre, a excepción de la leche materna, contiene los 50 nutrientes necesarios. Por esa razón, es preciso que la dieta contenga alimentos de distintas características”. Toma nota y… ¡buen provecho!