Grasas.
NO TODAS SON MALAS.
No hay que temerlas: las grasas son uno de los nutrientes básicos de nuestra dieta (además de potenciar el sabor). Un aporte mínimo de grasas, entre el 15 y el 20 por ciento de las calorías totales, es indispensable para obtener y absorber las cantidades de vitaminas liposolubles (A, D, E y K) que el organismo necesita. No obstante, hay grasas buenas y otras no tanto. Las mejores son las grasas monoinsatura-das, ya que reducen los niveles de colesterol. También convienen las que aportan ácidos linoleico y alfa-linolei-co, que el organismo es incapaz de elaborar. Se encuentran en: las monoinsaturadas predominan en el aceite de oliva, mientras que los ácidos linoleico y alfa-linoleico están en los de soja y girasol.