Pomelo: active su metabolismo.

El pomelo, o Citrus paradisi, es un fruto originario de las Antillas, emparentado con la naranja, el limón y la lima. Existen dos variedades: el pomelo blanco y el rosa, menos amargo y algo más dulzón.

Qué nos aporta.
El pomelo es un alimento de bajo aporte calórico (100 gr. aportan 43 calorías); tiene casi un 90 por ciento de agua, un 9,8 por ciento de hidratos de carbono, un 0,6 por ciento de proteínas, un 0,2 por ciento de grasas y un 1 por ciento de fibra. Es rico en calcio, fósforo, hierro, potasio y vitaminas A, B y C.
Sus pectinas y fibra ayudan a disminuir el estreñimiento y el coleste-rol, según ha quedado demostrado en un estudio realizado por el Dr. James Cerda, de la Universidad de Florida (Estados Unidos).
Es rico en bioflavonoides, entre ellos la naringina, la naringerina y la chalcona de la naringina, que se consideran como factores vitamínicos que corrigen la permeabilidad capilar (factor CP) y que actúan de forma sinérgica con la vitmina C, mejorando las defensas contra las infecciones víricas, además de reducir el colesterol. También es rico en polife-noles: recientemente se ha descubierto que contiene licopeno, con las mismas funciones que aparece en el tomate. La presencia de aceite esencial amargo (limoneno, mirceno y alfa pineno) estimula el sistema inmunitario.
También contiene ácido málico y es rico en ácido cítrico en forma de citrato ácido de potasio, que ejerce un efecto antiséptico sobre las vías digestivas y urinarias, y es adecuado en los procesos de catarro y gripe. Este ácido neutraliza el ácido úrico en el reumatismo, artritis, ciática y gota. Además, mejora las inflamaciones de la próstata. En uso externo, actúa sobre las dermatosis.
En sus pepitas tiene un principio activo con acción bactericida, fungicida y antiparasitario, que además posee acción anticancerígena.

En qué consiste.
Hay que comenzar todas la comidas con un pomelo, y repartirlo a razón de medio en cada comida. El principio amargo que contiene actúa con un efecto saciante, y la presencia de azúcares y su fácil absorción con tribuyen de forma importante para que la sensación de llenado sea efectiva. Durante este tiempo hay que prescindir de los hidratos de carbono de absorción rápida, como las harinas refinadas, pastas, bollos, azúcares, chocolate y alcohol.
Las raciones de las comidas deben ser moderadas y es preciso incrementar el consumo de verduras frescas (tipo ensalada) y las proteínas: pescados blancos (una rodaja), carne de ave (dos filetes) y queso fresco (el equivalente a una ración de 125 gr.).
Hay que cocinar al vapor, plancha o asado y, como máximo, tres cucharadas de aceite de oliva por día.
Se puede realizar una cura de pomelo durante tres días, no consumiendo más de dos kilos y medio por día, y continuar con la dieta anterior; de esta manera, la depuración será más intensa y la pérdida de peso aún más rápida.

Para quién: esta dieta está indicada, sobre todo, para todas aquellas personas que tienen sobrecargas metabólicas, excesos de ácidos en su cuerpo o padecen artritis.

Esta es la dieta.
Desayuno:
medio pomelo, una rebanada de pan integral y medio queso desnatado, o un huevo duro, o mermelada sin azúcar. Una infusión, café o té (media taza).
Media mañana: yogur o infusión Comida: medio pomelo, una verdura (excepto judías verdes) y una porción de proteína.
Media tarde: un pomelo. Cena: medio pomelo y, de segundo, uno de estos platos: verduras y una rebanada de pan integral; pescado hervido con verduritas; ensalada de huevo y tomate; queso fresco (dos porciones o su equivalente en requesón).