Descubra los ácidos grasos que no pueden faltar en su mesa.

Consumir grasas no es sinónimo de obesidad, colesterol u otras patologias. En dosis adecuadas, y dentro de una dieta equilibrada, pueden prevenir o disminuir la aparición de importantes enfermedades. sus grasas esenciales, antes consideradas peligrosas, de las que no se debe prescindir. Nuevos estudios confirman su beneficios, algunos de ellos aliados de oro de la salud femenina.

Existen distintos tipos de grasas; unos son los ácidos grasos (moléculas compuestas por átomos de carbono, hidrógeno y oxígeno). Se clasifican en ácidos grasos saturados (SFA) y ácidos grasos no saturados o insaturados. Estos últimos se dividen en monoinsaturados (MUFA) y poliinsaturados (PUFA), y son muy beneficiosos para la salud. Los ácidos grasos saturados (SFA) se encuentran sobre todo en la grasa animal, y su principal representante en la dieta occidental es el ácido palmítico. También se encuentran en la mantequilla, la margarina y la grasa de la leche y la carne. El alto consumo de grasa saturada aumenta el nivel de colesterol en sangre.
Los ácidos grasos poliinsaturados están formados por dos grandes familias: los MUFA y los PUFA. El ácido oleico, también llamado omega-9, es el MUFA, presente principalmente en el aceite de oliva, mientras que en los PUFA se incluyen los ácidos grasos omega-3 y omega-6, compuestos de ácido alfa-lino-leico y ácido linoleico. El consumo de ácidos grasos insaturados se relaciona con la prevención de patologías muy comunes en el mundo occidental.

¿Riesgo de infarto?
Pescado azul.

¿Colesterol?
Aceite de oliva.