QUERCITINA ANTIINFARTO.
El té tiene niveles considerables de quercitina, uno de los muchos compuestos químicos que se conocen como bioflavonoides. Los últimos trabajos confirman que la ingestión de grandes cantidades de estos compuestos, que son poderosos antioxidantes, se asocia con la reducción del riesgo de padecer enfermedades cardiacas y cáncer. Según Jeffrey Blumberg, jefe del Laboratorio de Investigación de Antioxidantes de la Universidad de Tufts, de Boston (Estados Unidos), recientes estudios clínicos han demostrado que el té puede retardar el desarrollo de tumores cancerígenos en la piel, la boca, el intestino y el estómago. «Hay que puntualizar que todos las investigaciones realizadas al respecto son trabajos de laboratorio, llevados a cabo con animales, por lo que no podemos precipitarnos al extrapolar los resultados a la patología humana indica la doctora Paloma Soria. Aunque es un hecho comprobado que los antioxidantes producen estos efectos beneficiosos, la experimentación sobre animales no nos permite conocer la cantidad necesaria de estas sustancias para producir esos resul-tados en el hombre».

¿40 grados a la sombra? Té helado.
Los expertos recomiendan el siguiente método para su elaboración: prepare una infusión con 60 gr. de té en 1,2 litros de agua fría y deje reposar, al menos, tres horas, o preferiblemente durante toda la noche. Cuele el té en una jarra y manténgalo en el frigorífico con rodajas de limón. A la hora de servirlo, llene el vaso de cubitos de hielo o hielo picado. Si lo prefiere, añada azúcar y unas hojas de menta fresca.