1. Guarde las sobras en un recipiente limpio, poco profundo y que pueda taparse. No las deje donde se cocinaron o sirvieron.

2. Divida las porciones grandes en raciones más pequeñas y coloque éstas en recipientes de un máximo de 5 centímetros de profundidad, para acelerar la refrigeración.

3. Recuerde que los alimentos cocinados deben consumirse, refrigerarse o congelarse en un plazo de dos horas. Si se mantienen a temperatura ambiente durante más tiempo, las bacterias se pueden reproducir hasta alcanzar niveles nocivos, por lo que el consumo de estos alimentos resulta arriesgado para la salud.

4. Consuma las sobras en un plazo de dos días. Algunos productos se mantienen en buen estado entre tres y cinco días, pero cuanto más tiempo se conserve la comida cocinada, mayor será el riesgo de intoxicación alimentaria.

5. Congele los restos que no vaya a comer de forma inmediata, sin olvidar señalar la fecha en el recipiente.