Aceite anti-colesterol.

La palabra canola deviene de una combinación entre “Canadá” y “oil”, que significa aceite en inglés: este aceite procede de un cultivo oleaginoso llamado colza que fue desarrollado a mediados de los años 70 por fitoge-netistas en la Universidad de Manito-ba, Canadá.

SALUD LÍQUIDA.
En la actualidad, de la mano del auge de las dietas que cuidan la salud y el corazón, las propiedades nutritivas de este aceite están dando que hablar en todo el mundo. Y no es para menos: se trata del aceite vegetal con los niveles más bajos de grasas saturadas del mercado.
Además, es un aceite muy rico tanto en grasas monoinsaturadas como po-liinsaturadas, ambas muy importantes para reducir los niveles de colesterol y prevenir las enfermedades cardíacas.

Veamos cuáles son los beneficios concretos de su consumo:

Contiene ácidos grasos Omega 3.
El aceite de cañóla es una buena fuente de ácido alfa linolénico (ALA), ácido graso esencial de la familia Omega 3 que ayuda a reducir el riesgo de enfermedades cardíacas, infartos y accidentes cardiovasculares. Los Omega 3 penetran las células del cuerpo, haciéndolas más fluidas y flexibles; mejoran el nivel de lípidos en sangre; disminuyen la viscosidad de las plaquetas sanguíneas y, por último, contribuyen a mantener un ritmo cardíaco equilibrado.
Tiene los niveles de grasas saturadas más bajos del mercado
Este aceite posee sólo un 7% de grasas saturadas, una cifra bastante menor que la que presentan tanto el aceite de girasol (12%), como el de maíz (13%), el de soja y el de oliva (15%). Esto lo convierte en una alternativa ideal para ser utilizado en reemplazo de otros aceites, margarinas y mantecas más saturadas, con el objetivo de mantener reducidos los niveles de colesterol en sangre.

Aporta grasas monoinsaturadas.
El aceite de canola posee un 61 % de grasas monoinsaturadas, por lo que sólo es superado en este sentido por el aceite de oliva, con 75%. Por su parte, el de girasol posee 16%, el de soja 23%, y el de maíz 29%.
Las estadísticas demuestran que las personas con un alto consumo de grasas monoinsaturadas tienen menores posibilidades de morir de un ataque al corazón que las que son renuentes a incorporarlas a su dieta cotidiana, dado que contribuyen a reducir el colesterol LDL (conocido como colesterol “malo”), sin disminuir el HDL o “bueno”.
Además, investigaciones recientes sugieren que las dietas ricas en este tipo de grasas también ayudan a controlar la glucosa en sangre, lo cual es especialmente importante para aquellas personas que sufren diabetes tipo 2.

Es una buena fuente de Omega 6.
La canola contiene, además, ácido linoleico (de la familia Omega 6), que es importante para la reproducción, el crecimiento y el desarrollo de los lactantes, debiendo obtenerse de los alimentos ya que el cuerpo no lo puede producir.
Según los especialistas, cuando la alimentación es baja en ácido linoleico, se ven afectados casi todos los órganos