antioxidantes

Lo que debes saber para “engancharte” a ellos.

1 ¿Cuáles son las mejores fuentes alimenticias de antioxidantes? Las frutas y verduras de color intenso contienen la mayor cantidad de carotenos y bioflavonoides, aunque todas gozan de una buena dosis de vitaminas A y C. Los aceites vegetales y los frutos secos son las mejores fuentes de vitamina E, mientras que las legumbres, los cereales integrales, los huevos y la soja reúnen la mayor cantidad de vitaminas del grupo B. Arándanos, fresas, frambuesas y zarzamoras almacenan un gran contenido de bioflavonoides. Algunas hierbas como el ginkgo bi-loba y el ginseng son muy conocidas como antioxidantes, y ciertas especias como el orégano aportan bioflavonoides. Los mariscos, moluscos y el pescado marino son una buena fuente de minerales antioxidantes, lo mismo que la leche y la carne.

2 ¿Son necesarios los suplementos? Muchos estudios han ensalzado el poder de los suplementos antioxidantes para prevenir ciertas enfermedades como el cáncer o los riesgos cardiovasculares. Sin embargo, se considera que una dieta rica en frutas y verduras es capaz de aportar toda la cantidad de antioxidantes necesaria, a excepción de la vitamina E, que se encuentra sobre todo en productos grasos como frutos secos y aceites vegetales.

3 ¿Todos los antioxidantes trabajan de la misma forma? No. Algunos son solubles en agua como las vitaminas B y C, que se eliminan diariamente, y otros, en grasa, como las vitaminas A, D, E y K. Estas últimas pueden ser almacenadas durante un tiempo en el organismo. Otros, como el ácido alfa-lipoico, un aminoácido constituyente de las proteínas, conocido como el “antioxidante universal”, puede introducirse en cualquier parte del organismo gracias a su exclusiva característica de ser soluble en agua y grasa. Además, actúa sinérgicamente con las vitaminas C y E, potenciando sus propiedades y conservándolas.

4 ¿Es bueno tomarlos combinados? La combinación de antioxidantes es la mejor manera de atacar los radicales libres y la más natural, ya que a través de la dieta los ingerimos combinados. Además, actúan mejor en equipo. Así, por ejemplo, el ácido alfa-lipoico restaura el uso de la vitamina C para aumentar su potencia, y a su vez las moléculas de vitamina C se sacrifican para que la vitamina E cumpla su función. Incluso la coenzima Q10 reduce la demanda corporal de vitamina E.

5 ¿Los suplementos pueden interferir con algunas medicinas? Sí, son capaces de aumentar o disminuir los efectos de algunas medicinas o hierbas. La vitamina E, el ginkgo y la aspirina tienen la facultad de diluirla sangre, mientras que la vitamina C estimula la producción de glutatión, que puede acelerar el colapso de algunos fármacos en el hígado. Y los antiácidos, antibióticos y anticonceptivos orales pueden alterar la absorción de las vitaminas del grupo B. En general, las medicinas destruyen con facilidad las vitaminas A, C, E, B6 y el ácido fólico, así como los minerales magnesio, potasio, se-lenio y zinc, esenciales por su actividad antioxidante. Si estás tomando alguna medicina, no la dejes de golpe: consulta con tu médico.

6 ¿Son capaces de mejorar la forma física? No pueden mejorar el tono muscular, pero pueden ayudar a reducir el nivel extra de radicales libres que genera el ejercicio, debido a una mayor combustión de oxígeno y a la quema de azúcar y grasa. Un estudio encontró que una dosis alta de vitamina E previene el daño que causan los radicales libres en el ADN, tras analizar a un grupo de hombres que realizaron ejercicio hasta caer exhaustos.

7 ¿Es cierto que benefician a los asmáticos? Según un reciente estudio israelí, los suplementos de vitamina C y de betacaroteno, junto con el ejercicio, pueden reducir los síntomas del asma en algunas personas. La razón es que se han encontrado altos niveles de radicales libres en personas con asma. Ahora sabemos que cuando los tejidos irritadps aparecen inflamados y rojos se debe a que se ha liberado una carga adicional de radicales libres que sobrecargan el cuerpo. Si no hay suficientes antioxidantes para contrarrestar la inflamación, ésta se vuelve crónica.

8 ¿Qué pasa si se toman en exceso? Harman encontró que altas dosis de antioxidantes sintéticos reducen el número de reacciones productoras de energía en el organismo. Otros estudios han mostrado que demasiada vitamina E conduce a episodios de fatiga y que el selenio en dosis elevadas también puede ser tóxico. Por otra parte, se ha constatado que altas dosis de carotenos ponen la piel amarilla.

¡Ojo con los excesos! Pueden resultar tóxicos.

Las frutos secos son muy ricos en vitamina E.