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CISTITIS

enero 17, 2008

CISTITIS

Creer que esta afección de la vejiga es una enfermedad especificamente femenina es un mito, ya que los hombres son igualmente víctimas de ella, y si éstos hablan menos de su cistitis se debe, sin duda, a un falso pudor que no manifiestan a la hora de explicar sus úlceras de estómago…
Las mujeres se muestran más explícitas al respecto porque esta afección, aguda o crónica, surge de vez en cuando, a tenor de los episodios de su vida genital. Las reglas, el embarazo y la menopausia son otras tantas ocasiones propicias para desencadenar una cistitis. Ello parece demostrar la presencia de un factor hormonal, pero se desconoce a través de qué mecanismos.
Los síntomas son claros, desde los casos más benignos a los más graves. El primero es la frecuente necesidad de orinar, y el segundo sólo se manifiesta cuando la afección está bien establecida, en forma de dolores en el curso de la micción, leves y fugaces o bien análogas, en caso de una crisis aguda, a una quemadura con un hierro candente.
En caso de cistitis crónica, aparecen entre las crisis dolores menos intensos pero mucho más persistentes, como sensaciones de pesadez en el bajo vientre. Por último, en todos los casos de cistitis infecciosa se encuentra pus en la orina.
La cistitis es, en realidad, una inflamación o una infección de las paredes de la vejiga. Cuando sólo hay inflamación, se habla a veces de falsa cistitis, y cuando hay infección los gérmenes atacan y destruyen el epitelio que protege la vejiga.
El diagnóstico de la cistitis requiere, pues, numerosos análisis bacteriológicos para detectar el eventual agente patógeno que prolifera en la mucosa vesical. Contrariamente a lo que muchos creen, el más frecuente de estos gérmenes no es el colibacilo, ya que estafilococos, piociánicos y enterococos le disputan el primer puesto y a menudo se lo arrebatan. Incluso el bacilo de Koch (el de la tuberculosis) figura en la lista de estos huéspedes indeseables, y no es raro que varias especies microbianas se asocien para practicar al unísono sus fechorías.

Naturalmente, en todos los casos de infección microbiana los gérmenes proceden de otras regiones abdominales, y por lo tanto todas las enfermedades del aparato genital femenino pueden desencadenar una cistitis.
Tanto en el hombre como en la mujer, los cálculos y las malformaciones de uréteres, ríñones y de la propia vejiga favorecen la creación de focos inflamatorios o infecciosos. Una apendicitis e incluso una afección pasajera de las vías intestinales pueden permitir el paso de los gérmenes microbianos al interior de la vejiga. Por último, parece ser que existen también cistitis de alergia, en las que la pared de la vejiga se inflama espontáneamente, tal como la piel se cubre de urticaria al absorber ciertos alimentos o medicamentos.
Tratamientos
Apenas se noten las primeras molestias, vigile su alimentación; siga un régimen discreto, suprima toda bebida alcohólica, incluidos vino y cerveza, y todos los excitantes (té, café, mostaza, vinagre, especias, etc.).
— Procure evitar los resfriados y no rehuya la ropa interior de lana.
— Beba tisanas diuréticas, y haga curas a base de limón y manzana.
— Tome baños de asiento calientes.
— Aplique cataplasmas de harina de linaza o de puré de patata a la región del bajo de vientre, y emplee una faja de lana para proteger la región lumbar.
Vigile la regularidad de la evacuación fecal.

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