FURÚNCULO, ÁNTRAX
Son abscesos formados alrededor de un pelo. Consecuencia de una mala alimentación o de una irritación, y a menudo de una higiene defectuosa, o testigos de un estado general deficiente (convalescientes, diabéticos, personas agotadas), no deben ser tratados con negligencia. Los situados sobre el labio superior o en el interior de la nariz son peligrosos y tienen que ser examinados por un especialista.
Los furúnculos se desarrollan en regiones extensas y bien determinadas: cuello, nalgas, espalda, vientre, órganos genitales y superficies velludas. Pueden presentarse en gran número y afectar a todas estas regiones a la vez, en cuyo caso se trata de una furunculosis, generalmente acompañada de fiebre, vómitos e insomnio.
Agrupados en un solo punto, varios furúnculos constituyen un ántrax, que es una afección grave. Solitario, el furúnculo puede adquirir considerable tamaño y ser muy doloroso. Estos pequeños tumores de color rojo violáceo, duros, resistentes y dolorosos, presentan una temperatura más elevada que la de la piel circundante.
Su base es amplia y su cúspide es puntiaguda. Al cabo de unos días, la cúspide blanquecina se ablanda y después se perfora, con salida de una materia serosa y sanguinolenta. Queda entonces una abertura de buen tamaño, que poco a poco empieza a cicatrizar.
Tratamientos
Al principio, cabe aplicar al furúnculo, con un poco de algodón, tintura de yodo, mañana y noche. Si está en un grado avanzado, se puede pinchar con una aguja pasada por una llama, vaciándolo y desinfectándolo a fondo (alcohol de 90°, alcohol alcanforado).
Para aliviar el dolor y acelerar la maduración, se pueden confeccionar diversas cataplasmas con:
— Bulbos o pétalos de flores de lirio blanco, cocidos en leche o en agua (tibios).
— Hojas trinchadas de fárfara (caliente).
— Cebollas cocidas con agua y reducidas a puré (calientes).
— Harina de linaza diluida en agua fría y después espesada en caliente (calientes).
— Miga de pan y jugo de puerro crudo (tibios).
— Higos frescos o secos (tibios).
— Una hoja de col, lavada, cortada en trozos pequeños, calentada al fuego y mantenida sobre el furúnculo con un vendaje.
Si son numerosos, se impone un cambio de régimen; evite azúcares y féculas, embutidos, carnes grasas y salsas.
