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HEMORROIDES

enero 24, 2008

HEMORROIDES

Por un falso pudor, casi nadie se atreve a hablar de esta afección y muchos de los que la padecen (son muy numerosos) sólo tardíamente le prestan la atención que merece. Es corriente que, aún después de haber padecido diversas crisis acompañadas de dolores, la alarma sobrevenga al encontrar un día sangre en las heces o en la ropa interior.
Las hemorroides sintomáticas
Esquemáticamente, el desarrollo hemorroidal puede tener dos orígenes distintos. Como todas las venas, los capilares venosos de la región rectal y anal pueden dilatarse y formar varices porque la sangre que llevan se encuentra bloqueada en la parte inferior, es decir, en su camino de retorno al corazón. La obstrucción puede situarse bastante lejos; por ejemplo, si la red de las venas aortas (las que llevan la sangre de los intestinos hasta el hígado) está paralizada (lo que ocurre en el caso de un hígado cirró-tico, que ya no admite la sangre), esta hipertensión portal repercute hasta en la modesta red capilar del recto y del ano. La sangre, al circular con dificultad, llega a estancarse, y y las vénulas se hinchan y forman entre ellas unos nodulos extremadamente dolorosos.
Por lo tanto, cuando a las crisis hemorroidales se les encuentra una razón próxima (afecciones del recto, de la próstata o del aparato genital) o lejana (cirrosis del hígado, e incluso afecciones cardíacas), se dice que las hemorroides son sintomáticas, ya que son un signo o un síntoma de otra enfermedad que influye en una rama principal de la circulación venosa. Hay que tratar esta enfermedad y curarla para que desaparezcan las várices rectales o anales.
Cuando la culpa es de una insuficiencia venosa
Estas hemorroides secundarias son bastante raras. Los crecimientos hemorroidales discretos, que casi todo el mundo padece en un momento u otro de su vida, corresponden a una afección de la pared de los capilares, a la denominada insuficiencia venosa, en la que la vena, la vénula o el minúsculo capilar asumen insuficientemente sus funciones y su sangre se estanca formando una hinchazón dolorosa.
¿Por qué estos tipos de hemorroides aparecen a intervalos? A menudo, el propio interesado, instruido por la experiencia, conoce la respuesta, pero los factores desencadenantes de esta insuficiencia venosa de malhadada localización son muy diversos y a menudo contradictorios. El oficinista sedentario nada tiene que envidiar en este aspecto a los campeones ciclistas, a los apasionados del automóvil o a las graciosas amazonas de los concursos hípicos. El aficionado a los manjares picantes, que toma la mostaza a cucharaditas, no corre una suerte más benigna que el vegetariano en exceso que padece irritaciones intestinales, causa de diarreas que atacan a menudo el sistema venoso.
Combatir el estreñimiento
De hecho, todo puede favorecer la insuficiencia venosa del recto o del ano. Cada caso exige un análisis fisiológico y metabólico a fondo, pero el factor predominante es el estreñimiento. En este caso, se instaura un círculo vicioso, ya que los esfuerzos necesarios para una defecación dificultada por la pereza intestinal son extremadamente dolorosos y por ello son muchas las personas que dejan de proceder regularmente a la evacuación de las heces, con lo que el estreñimiento se intensifica.
Por lo tanto, la primera regla consiste en no permitir que se instaure un estreñimiento pertinaz cuando se manifiestan ciertos signos premonitores (comezón, sensación de pesadez difusa en el recto o en la zona anal). De lo contrario, la situación puede agravarse considerablemente, hasta el punto de provocar accidentes hemorrágicos, ya que los tumores varicosos ceden con el esfuerzo precisando una vigilancia médica, y a menudo una operación. Antes de llegar a tan desagradables extremos, las hemorroides no son más que una dolencia leve, que sin embargo nadie debe descuidar o negligir por un pudor totalmente desfasado.
Tratamiento
Tome baños de asiento fríos, no sólo por higiene, factor que tiene esencial importancia en los casos de hemorroides, sino también como terapéutica. Los baños de asiento con salvado o almidón apaciguan el ardor y la comezón.
Para las hemorroides sangrantes, los baños de asiento se tomarán con una decocción tibia de corteza de roble (100 grs por 1 litro de agua), hervida durante 1/4 de hora.
Camine, pasee en bicicleta, haga ejercicios físicos moderados.
Suprima el alcohol, los platos especiados y el café.

— Para calmar los dolores durante una crisis, aplique cataplasmas de hojas de euforbia trituradas o de hojas de saúco (tibias). Hay también supositorios antihemorroidales a base de hamamelis y manteca de cacao, capaces de aliviar considerablemente.

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