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INTOXICACIÓN

febrero 3, 2008

APETITO

En general, la intoxicación se divide en dos grupos:
— La intoxicación endógena, o toxicosis, provocada por sustancias producidas en el organismo propio: urea, diabetes, gérmenes vivos, o venenos elaborados por los microbios del tubo digestivo o de las glándulas.
— La intoxicación exógena, provocada por venenos procedentes del exterior: setas, alimentos en estado de descomposición, sustancias o gases tóxicos, picaduras o mordeduras.
La intoxicación alimentaria

Es la más corriente, puesto que la provocan diferentes bacilos contenidos en los alimentos. Se incrimina en general a conservas deficientemente preparadas o guardadas durante un período excesivo, carnes, pescado o embutidos, cremas y mariscos... pero, por desgracia, hay que añadir hoy ciertos frutos y legumbres tratados con plaguicidas. Legalmente, no deberían ser distribuidos ni vendidos sin haber eliminado antes estos plaguicidas, pero, ¿cómo estar seguros?
Por esto es recomendable un lavado metódico, sobre todo si estos frutos o legumbres deben consumirse crudos. Es aconsejable sumergirlos media hora en agua arcillosa o bicarbonatada, enjuagándolos después bajo el grifo.
Hay unas normas básicas que es preciso respetar:
— Utilice inmediatamente un producto congelado una vez descongelado. En ningún caso debe volver a meterlo en el congelador.
No prepare nunca de antemano carne picada, pues ésta es un auténtico caldo de cultivo de microbios. Haga que el carnicero la pique delante suyo .
— No conserve indefinidamente las latas de conservas.
¿Qué hacer en caso de intoxicación?
Si nota los trastornos propios de una intoxicación alimenticia grave —calambres, sudor abundante, dificultades en la micción, dolor de cabeza, vómitos, fuertes escalofríos, diarrea, fiebre— no vacile en llamar urgentemente al médico. El período de incubación de estas intoxicaciones puede oscilar entre 12 y 36 horas, y algunas son mortales.
Mientras se espere al medico y si la ingestión de la sustancia tóxica es reciente (tres horas como máximo), procúrese inducir el vómito metiendo un dedo en la garganta y tocando la campanilla. Beber un litro de leche es un excelente contraveneno.
Si los trastornos son posteriores a este plazo, no se inducirá al vómito; el paciente debe permanecer bien abrigado mientras espera la llegada del médico, o bien hay que trasladarlo al centro hospitalario más próximo.
Si la intoxicación es leve, cabe recurrir a los remedios siguientes:
La arcilla: tres cucharadas soperas por litro de agua. Beba esta agua varias veces al dia, alternándola con zumos de limón, tisanas de rabillos de cerezas (diuréticas) y tisanas de sen (laxantes).
Observe una dieta total.
La menta piperita: de 2 a 5 gotas de esencia de menta en un terrón de azúcar, varias veces al día.
El cloruro de magnesio: diluya 20 grs de cloruro de magnesio en un litro de agua mineral sin gas. Beba un vaso cada 3 horas. (Puede aparecer una especie de diarrea benigna si su organismo no está acostumbrado al cloruro de magnesio.)
El vinagre de cidra: vierta una cucharadita de vinagre de cidra en un vaso de agua y bébalo. En caso de vómitos y diarrea, el estómago no podría conservar este vaso de líquido y, en tal caso, ingiera una cucharadita de la mezcla cada 5 minutos. Una vez vaciado el vaso, repita dos veces la misma operación.
El vino blanco: se trata de un truco fácil de recordar. Si después de comer una ostra, tiene la impresión de que no estaba fresca, beba la mayor cantidad posible de vino blanco seco.
La intoxicación accidental
Estos accidentes son debidos casi siempre a negligencias y afectan sobre todo a los niños. Curiosos y golosos, los niños toman por zumos de fruta o caramelos productos de limpieza puestos imprudentemente a su alcance.
Quitamanchas, lejía, salfumán, naftalina, productos antioxidantes y otros, los medicamentos del botiquín familiar son otros tantos peligros constantes, y con frecuencia mortales, para los niños.
Para evitar estos dramáticos accidentes, es imperativo que las madres cierren bajo llave, o totalmente fuera del alcance de los niños, los productos tóxicos cuya lista aumenta cada día en los hogares, desde los betunes para el calzado hasta las lacas para los cabellos y las uñas,, pasando por todos los productos necesarios para limpieza casera, sin olvidar los medicamentos.
¿Qué hacer?
Sólo se puede hacer una cosa: llamar al médico o al servicio de urgencia más próximo, conservando la calma e imponiéndola a todos los presentes.

LAXANTE
Los alimentos, preparaciones diversas o medicamentos destinados a provocar la evacuación de las heces se llaman purgantes, y entre ellos, los laxantes son purgantes suaves. Los laxantes naturales son la miel, las manzanas y las peras (en ayunas), la uva, las ciruelas, el zumo de col agria cruda, las espinacas, los puerros, las alcachofas y las legumbres verdes crudas o cocidas, así como los aceites. Favorecen el tránsito intestinal, pero no provocan cólicos ni diarreas; previenen y combaten el estreñimiento. Dejar en maceración unas ciruelas durante la noche y comerlas a la mañana siguiente en ayunas, provoca la evacuación de las heces; pero es una receta laxante que linda ya con la purga.
Lo mismo ocurre con la ingestión de aceite de ricino, que se puede considerar laxante cuando se toma a razón de 2 a 5 grs, y como purgante cuando la dosis llega a 20 o más gramos.
En caso de estreñimiento, mejor que los laxantes, que a largo plazo irritan los intestinos, adopte la marcha, el ejercicio físico (sobre todo abdominales) o los simples masajes alrededor del ombligo, en sentido inverso al movimiento de las agujas del reloj.

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