Febrero 5, 2008

MIEL

Archivado en: Miel — admin @ 11:07 am

 MIEL

La miel, alimento energético y sano, es un auténtico concentrado de principios activos obtenidos de las plantas.
Su valor energético procede de su contenido en glúcidosglucosa y levulosa procedentes de la sacarosa de las flores transformada en el aparato digestivo de las abejas-igual a las tres cuartas partes de su propio peso.
El interés de la glucosa y la levulosa es especialmente notable por el hecho de que estos azúcares son directamente asimilables por el organismo. Los diabéticos, incapaces de proceder a la transformación de la sacarosa, pueden comer miel, en tanto que les está prohibido el azúcar de caña.
Aparte de los glúcidos, la miel contiene sales minerales en cantidades muy apreciables: fósforo, calcio, hierro y cobre sobre todo, pero también cloruro de sodio, manganeso y magnesio. La miel contiene también las vitaminas A, E y K, y en menor cantidad vitaminas C, B,, PP y B2.
Por su composición, la miel es un alimento de primerísimo orden en el período de crecimiento y en el de senilidad. Es aconsejada a los anémicos y utilizada en la desmineralización ósea y en las afecciones pulmonares. Normaliza la tensión y tonifica el corazón. Corrige los trastornos hepáticos, apacigua a las personas nerviosas y cicatriza las úlceras del aparato digestivo.
La calidad de la miel
La calidad de la miel depende esencialmente de las flores libadas y del suelo en que crecen sus plantas. Las regiones sin cultivar o montañosas son las más favorables para la producción de una buena miel. La utilización de plaguicidas químicos en campos y huertos no ejerce incidencia alguna sobre la miel, al revés de lo que ocurre con otros productos agrícolas; los riesgos de intoxicación son rarísimos, ya que las abejas, avisadas por su instinto, no liban en las flores así tratadas, y parece ser que la abeja que comete este error lo paga con su vida.
Sin embargo, es muy importante que la miel proceda de colmenas bien cuidadas, en las que el apicultor proscriba la nutrición a base de azúcar y melaza y deje a las abejas una provisión de su propia miel para el invierno. Los habitantes de la colmena la necesitan, y esta última miel es de calidad netamente inferior.
A los imperativos citados, hay que agregar el de la autenticidad, ya que la miel no debe soportartransformación alguna: ni procedimiento de calentamiento, ni el tratamiento llamado antiséptico, ni la adición de azúcar. Por lo tanto, la procedencia de la miel es de gran importancia.
Las principales clases de miel y sus indicaciones
Si usted conoce las propiedades de las plantas, sabrá elegir mejor la miel que le conviene. Existen mieles procedentes del libado de una sola planta, y por tanto de propiedades más específicas, y las mieles denominadas de toda flor cuyo interés general dista de ser negligible. Las virtudes de estas últimas son indiscutibles y su empleo siempre será eficaz, pero existe toda una gama de mieles terapéuticas de sabor y propiedades particulares que provienen de una sola variedad de planta. Entre ellas, vamos a citar las más conocida.

La miel de acacia —según algunos, la mejor— es energética y remineralizante. Es muy dulce y su sabor suele ser más apreciado que el de otras mieles, en particular por los niños. No altera el gusto de las bebidas.
La miel de brezo es utilizada con éxito en las afecciones de las vías urinarias (cistitis, cálculos). Es diurética y antirreumática.
La miel de col es eficaz contra las afecciones de las vías respiratorias.
La miel de flor de espino blanco está particularmente recomendada en las afecciones cardíacas. Antiespasmódica y calmante del sistema nervioso, es aconsejada también a los arteroscleróticos y dispépticos.
La miel de eucalipto es excelente en los casos de tos y de bronquitis; combate las infecciones de las vías urinarias.
La miel de lavando es utilizada como antiséptico de las vías respiratorias y anties-pasmódico (gripe, bronquitis anginas, tos ferina), como tónico (debilidad cardíaca, enteritis, disentería), y como diurético y antirreumático.
La miel de pino o de abeto constituye un excelente remedio para las afecciones bronquiales.
La miel de romero está indicada en las afecciones hepáticas (cirrosis, ictericia), en los casos de astenia y de asma, en los de ausencia de reglas, en las convalescencias y en las inflamaciones de la garganta.
La miel de sarraceno es muy nutritiva y reconstituyente; se recomienda, por tanto, a los anémicos y convalecientes.
La miel de tilo es calmante (migrañas, espasmos, nerviosismo, taquicardia, colores gástricos e intestinales) y fluidifica la sangre (arteriesclerosis).
La miel de tomillo y de serpol es recomendada para los casos de astenia física, agotamiento, inapetencia y reglas irregulares; valiosísima contra la bronquitis o los resfriados.
Las buenas recetas
Pueden elaborarse con cualquier clase de miel.
De uso terapéutico:

Contra el adelgazamiento: tome dos cucharaditas de miel en el desayuno, a las 10 de la mañana, en el almuerzo, con la merienda y en la cena.
Contra las aftas: mezcle zumo de limón y miel, tome una cucharadita y conserve su contenido en la boca el mayor tiempo posible.
Contra las quemaduras: la aplicación de miel alivia, impide la formación de ampollas y favorece la cicatrización.
Contra los calambres nocturnos. Dos cucharaditas de miel en cada coñuda suprimirán causas y efectos, con la condición de prolongar el tratamiento por algún tiempo.
Contra la enuresis: administre al niño una cucharadita de miel antes de acostarlo.
Contra la fatiga muscular: a título preventivo, los deportistas y todos los que mantengan una actividad física importante tomarán miel en el desayuno y sustituirán en lo posible su azúcar por este edulcorante natural (macedonia de frutas, yogur, crema de leche…). Media hora antes de efectuar una prueba de resistencia, es recomendable tomar dos cucharadas soperas de miel.
Contra el insomnio: tome una cucharada sopera de miel con la cena, y si no basta, mezcle una cucharada sopera de vinagre de cidra con la misma cantidad de miel. Con esta mezcla los insomnios más rebeldes no resistirán a tres tomas, con intervalos de una hora.
Contra irritaciones de la garganta: gargarice con agua tibia y miel. Para ello, hierva varios minutos un cuarto de litro de agua a la que habrá agregado una cucharada sopera de miel. Durante el día, deje fundir miel pura en la boca.
Contra la irritación de los ojos: aplique compresas con la preparación anterior destinada a gargarismos.
En los casos de crisis reumática, gota o ciática, dolores articulares o musculares: aplique miel sobre la parte dolorosa y cúbrala con un lienzo fino sujetado por una venda de lana. Deje esta cataplasma un par de horas y, si es necesario, renuévela. En períodos   de   crisis,   tome   además   dos cucharadas soperas de miel cada mañana, en ayunas. Para que disfruten los golosos:
El cóctel energético: sirva muy fresco el zumo de 4 naranjas al que se habrá agregado una cucharada sopera de miel y una yema de huevo (para 2 personas).
El puré de frutos secos: someramente trituradas y mezcladas con miel, las nueces, las avellanas y las almendras son deliciosas.
La ensalada de manzanas: rallando manzanas y añadiéndoles miel, se obtendrá un postre nutritivo y muy agradable.
Pan con miel: miel sola o con mantequilla sobre rebanadas de pan, preferentemente completo, para el desayuno y la merienda de los niños.
Puede preparar también confituras o mermeladas con miel; son mucho más dulces que las elaboradas con azúcar.
Los panes de especias: energéticos y sabrosos, gustan a mayores y pequeños, pero a este respecto se impone una observación. Aparte de los panes de especias elaborados en casa o adquiridos en las tiendas de productos dietéticos, hay que desconfiar de los fabricados industrialmente, que suelen ser confeccionados a base de mieles baratas de importación, de precio a menudo inferior al del azúcar y procedentes de colmenas de producción intensiva (abejas sobrealimentadas con azúcar o con melaza).
Los panales de miel
El panal de cera fabricado por las abejas y del que se extrae la miel liquida, es un alimento y una terapéutica de carácter muy apreciable. Cabe conseguirlos de los apicultores en el momento de la recolección de la miel, o bien en ciertas tiendas especializadas en comestibles finos.
Es recomendable masticar estos panales en caso de bronquitis o cualquier otra afección de las vías respiratorias, en particular sinusitis y resfriados. Una nariz obturada no se resiste a sus efectos. Cuando el panal está algo reseco o endurecido, hay que ablandarlo con miel líquida.