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Remedio casero para las quemaduras

enero 11, 2011

Bálsamo de hiedra.
Este bálsamo, que elabora una comunidad de monjas dominicas de Vizcaya, está indicado para quemaduras, golpes, infecciones en la piel y todo tipo de heridas leves.
Ingredientes:
50 mi de aceite de oliva virgen.
1 puñadito de hojas de hiedra.
2 láminas de cera virgen de abeja.
Preparación:
Pon aceite en una sartén, echa un puñado de hojas de hiedra jóvenes y déjalo a fuego lento 10 minutos para que la hiedra se impregne del aceite. A continuación, con un colador fino, pasa el aceite a un tarro, añade la cera enseguida y remueve para que, aprovechando el calor, se deshaga convirtiéndose en una crema homogénea.
Uso:
Espera a que se enfríe para utilizarla y aplícala sobre quemaduras, heridas leves o pequeñas infecciones cutáneas.

Remedios para quemaduras

enero 10, 2011

Plantas para quemaduras.
Son uno de los accidentes domésticos más frecuentes, ciertos remedios caseros pueden servir de alivio.
Son uno de los accidentes domésticos más  frecuentes, sobre todo entre aquellas personas que pasan bastante tiempo en la cocina. Evidentemente, si la quemadura es grave debemos visitar al médico, pero si ésta es menor puede curarse en casa. Lo primero que debemos hacer es poner la zona afectada bajo el grifo, dejando correr el agua fría hasta que deje de doler. De esta manera frenamos la destrucción de la piel que está provocando la quemazón. No apliques ningún remedio hasta que la piel se haya enfriado y veas la extensión de la lesión.
Aceite de pétalos de caléndula.
Ingredientes:
1 puñado de pétalos de caléndula Aceite de germen de trigo.
Preparación:
Poner en un tarro de cristal los pétalos de caléndula y cubrirlos generosamente con aceite. Dejar reposar   ajüÜfesáP a la sombra y remover cada día. A los 15 días, finalmente, ya puede filtrarse.
Uso:
Aplicar directamente o con un algodón sobre las zonas afectadas.

QUEMADURAS

febrero 10, 2008

QUEMADURAS

Pueden ser provocadas indirectamente por un calor intenso: una insolación es una quemadura; o directamente: al contacto con el fuego, con un objeto a una temperatura elevada, con un producto cáustico, o con la electricidad.
¿Cómo se determina el grado de una quemadura?
La piel puede estar afectada más o menos profundamente: cuando la epidermis está superficialmente involucrada, se trata de una quemadura de primer grado; cuando está afectada la epidermis en todo su espesor, se trata de una quemadura de segundo grado; cuando la epidermis, la dermis, y a veces el músculo están destruidos, se trata de una quemadura de tercer grado.
La localización y sobre todo la extensión son los elementos determinantes de la gravedad de una quemadura; sin tener en cuenta estos elementos, la clasificación precedente apenas tiene valor y comporta errores de apreciación.
A un mismo grado, una quemadura es más peligrosa si afecta los labios, los ojos, los pliegues de los brazos o de las rodillas, o incluso las nalgas en un recién nacido. En cuanto a la extensión, permite juzgar las condiciones de curación o de sobrevivencia: una quemadura que abarque más del 10% de la superficie corporal comporta los mayores riesgos y la hospitalización es obligatoria; si la superficie quemada sobrepasa el 35%, comporta el riesgo de una muerte rápida.
Esta noción de superficie es muy importante. Efectivamente, si la piel, órgano con funciones transpiratorias y de eliminación, es destruida en proporciones demasiado elevadas, se produce la muerte por asfixia cutánea, por anuria (ausencia de orina en la vejiga) y, a menudo, por infección de las heridas.
Los primeros cuidados
Es importante saber que:

— Si el fuego prende en la ropa, no hay que apagarlo con agua; el único medio de salvar al quemado es envolviéndolo con una manta para sofocar las llamas. El herido, ya que a pesar de todo estará quemado (quizá gravemente), debe ser transportado urgentemente a un hospital. No debe ser desnudado ni sometido a la curiosidad para saber lo que tiene. Lo único que se puede hacer es retirar la manta y sustituirla por una sábana limpia.
— Si la quemadura ha sido provocada por un producto cáustico o por un líquido hirviendo, sáquele inmediatamente la ropa y coloque al herido sobre una sábana limpia, en espera de su traslado al hospital.
— Sea cual fuere la quemadura, jamás se aplicarán cuerpos grasos antes de la llegada del médico; sólo él debe decidir.
Tratamiento de las quemaduras pequeñas
Si no hay herida; viértase vinagre de cidra (o, en su defecto, alcohol de 90°) sobre la piel afectada y déjese secar al aire.
Apliqúense cataplasmas de patatas (o de zanahorias) crudas y peladas (como mínimo dos horas antes), hojas de lechuga cocida (fría en el momento de su aplicación) o incluso arcilla.
También se puede aplicar un poco de mermelada, tal como hacían nuestras abuelas.
Si hay herida: viértase mercuriocromo y déjese cicatrizar al aire.
Si hay ampolla: retírese la piel con ayuda de unas tijeras con punta y estériles (hervidas o pasadas por una llama) para dejar salir el líquido. Desinféctese, como si fuera una herida, con vinagre de cidra cortado con una infusión de flores de saúco (en igual proporción).

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