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SABAÑÓN

marzo 2, 2008

SABAÑÓN

Comienza como una minúscula mancha roja a la que acompaña picazón. Se produce en los dedos de los pies o de las manos, así como en la nariz, las orejas y las mejillas, lugares donde el frío no encuentra suficiente barrera protectora. Por lo tanto, el sabañón se forma cuando, por razones generalmente circulatorias, una zona del cuerpo no logra adaptarse a la agresión de una temperatura muy baja.
Al poco tiempo, la mancha roja aumenta y la picazón se hace más intensa, llegando a ser insoportable cuando la zona afectada se ve expuesta bruscamente a una fuente de calor, en cuyo caso cabe hablar de verdadero dolor. La comezón que irradia desde el sabañón es intolerable y rascarse o dar masaje de nada sirve.
Cualquiera que sea su causa real (mala circulación, trastornos hormonales, carencias de vitaminas o calcio), el sabañón se manifiesta como una inflamación de los tejidos en los que se instala y como un desorden circulatorio. Tienen predisposición a los sabañones los hipotensos de temperamento linfático.
La sangre llegada a la superficie de la piel para regularizar la temperatura que el frío ha hecho descender, no realiza su misión; las células de la piel perecen bajo la agresión del frío, igual que si fuesen objeto de una quemadura, con alteraciones de los tejidos y trastornos del líquido acuoso que rodea y llena las células. Los sabañones mal cuidados y expuestos al calor pueden agrandarse en superficie y profundidad, y si persiste su exposición al frío se forman repliegues cutáneos, grietas y pequeñas ampollas que al reventar sueltan un líquido seroso.
Indiscutiblemente, el equilibrio hormonal interviene en la tendencia a padecer sabañones, y son numerosas las mujeres que nunca más vuelven a padecerlos pasada la pubertad, después de casarse o tras haber tenido su primer hijo. Otras, en cambio, se quejan de su reaparición después de la menopausia.
Tratamientos
El organismo necesita vitaminas A, PP y D, por lo que conviene modificar la alimentación y proceder a cuidados locales, sin descuidar ciertas precauciones:
— Seqúese cuidadosamente después de cada ablución.
— Fricciónese con alcohol alcanforado y aplique una pomada a base de aceite de hígado de bacalao. Si los sabañones están ulcerados, es preferible desinfectarlos con mercurocromo.
— Tome baños de pies con agua caliente y una decocción de semillas de linaza. Séquelos y aplique una pomada (de aceite de almendras dulces o de hígado de bacalao, bálsamo del Perú, vaselina…).

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